jueves, 24 de abril de 2014

Mi mente

Del pintor francés Delphin Enjolras

Si pudiera dominar mi mente
Como se sujeta un corcel,
Seguro, quemaría cartas,
Rompería fotos, tomaría el pincel.
Pintaría el sol que poco a poco muere,
En el ocaso voraz del horizonte.
Viviría feliz y cerraría el puente.
¡Tan solo, si supiera manejar mi mente!
Pintaría todo aquello que la vista abarca
Con el rojo mortecino, cual mortaja,
De la tarde que lenta languidece.
Pero, aquí me encuentro sin que tú lo sepas,
Sin lazos para enlazar, sin fuerzas para mandar.
Mixtura rara de vida y muerte
Que vuelve frío el pensamiento,
Sin que ofrezca resistencia,
Porque si no puedo aquietar mi mente,
Estaré dictando, sola, mi sentencia.
Y habré de condenarme al ostracismo
Tan sólo porque no puedo, no procuro,
No propongo, no consigo. . .
No logro, olvidarme del amor que construimos,
De los sueños postergados y latentes
Que aún dominan, inconcientes,
Mi pobre alma dolorida,
Mi claro pensamiento oscurecido.
Por ello simulo engañosa, para no perderte,
Que no puedo, no sé, no he podido,
Dominar los designios arbitrarios de mi mente.


Agosto 2010

Pintando la vida con una poesía

jueves, 17 de abril de 2014

Jesús

Jesús y la samaritana
En Semana Santa. . .

Jesús

Por ser joven y rebelde
Y abrazar sus ideales,
No hubo puerta que cierre
Sin zozobras implacables.
Predicó  sus oraciones
Entre gentes desiguales.
Por compartir sus razones
Le tendieron una trampa,
Combatieron su palabra,
Le cerraron los caminos,
Le enterraron sin honores,
Le trazaron su destino,
Desoyeron a sus fieles,
Lo llevaron a la muerte.
Sin embargo sus ideas
Perduraron en el tiempo.
Hubo quienes hicieron
De su decir, la prédica,
Que germinó en los pueblos,
Pariendo una nueva Era.

Marzo 2012
Versión corregida 2013

Pintando la vida con una Poesía

viernes, 11 de abril de 2014

Al Jesuita

Homenaje a Antonio Ruiz de Montoya*  en el aniversario de su fallecimiento (11 de abril de 1652)

Durante los siglos XVII y XVIII,  en estas tierras del Sur americano, jesuitas y guaraníes lograron unir sus culturas sin entrar en conflictos violentos. Es uno de los pocos casos en que el colonizador no reprimió la cultura originaria, sino que se sumó con su enseñanza del Evangelio, a las costumbres y formas de organización social y de trabajo de las etnias americanas.

Ruinas de la Misión Jesuítica de San Ignacio Miní, Provincia de Misiones,
 Argentina (Siglo XVII)

Al jesuita


Aquel misionero español
Que la cruz portaba
En nombre del rey y el Señor
Supo en la tierra colorada
Conquistar, del aborigen,
Su mente y su corazón.
Combatiendo con bondad,
Con música de violín,
Fue el maestro de verdad
En tierras del guaraní.
No le faltaron espadas
Que quisieran combatir.
Las cambió por la música,
Por madera tallada,
Por adobe y argamasa.

Y así perduró su huella
Recordada con amor
En la  emblemática estrategia
De construir para un Dios.

Noviembre 2011




Pintando la vida con una poesía


*Antonio Ruiz de Montoya (1585 - 11 de abril de 1652) fue un sacerdote jesuita, misionero y escritor criollo-peruano, quien dedicó gran parte de su vida a trabajar por las tribus indígenas guaraníes. Su obra escrita trató de temas espirituales y de gramática guaraní. Fundó 13 reducciones, lo que supuso la construcción de colegios, iglesias, centros de producción agrícola y pequeñas ciudades que muchos decían se asemejaban al “Paraíso”, o como decían los mismos guaraníes eran “tierras sin mal”.

jueves, 3 de abril de 2014

Verde amor


Vi tu sombra proyectarse
Larga en el pavimento,
Ocupar mi delantera y,
Decapitar el sosiego
A la hora del ocaso.
Ésa, en que nacen las quimeras,
Cuando levantan vuelo
En formación peregrina,
Alto y en orden, los pájaros.
Y el rosa nutre el cielo
Cuando todo termina
Y todo es  claroscuro
Y la tarde languidece.
El astral estadio futuro
Será la oscuridad, que estremece.
Caminé rápido, hacia atrás,
Para abrazarme a tu cuerpo
Para decirte que me quedo,
Que volveré mañana,
Y escribiré los versos
Que tal vez me invadan,
Para recordar aquel amor
Del que testigo fuiste,
Cuando me abrí a la vida
Como naciente flor,
Y  tú, pudoroso, ofreciste,
El silencio de la ilusión.


Junio 2011